“si durmiera lo suficiente escribiría horóscopos” o “el erotismo ochentero termina en la basura”

Posted in Uncategorized on febrero 15, 2010 by catemacostallion

Hoy me hubiera levantado de la cama con una buena dotación de tolerancia, si no fuera porque vi cierta película que me provoca un antojo de servirme en término medio al napalm, todo lo que es azul y huele a pachuli. En algún momento de mi vida me apodaron Garganiel y ahora, en este remix 3d de los pitufos gigantes con pocahontas, siento náuseas y orgullo por mi antiguo apodo. Es por eso que hoy mi tolerancia se fue al caño a pesar de que hoy volví a soñar que moría (eso, por lo general, me apacigua por un buen rato)

Todo tiene relación con este video (si no lo soportan, lo comprendo perfectamente, pero un vistazo al ridículo de la moda pasada, siempre hace que uno se alegre por vivir en el presente y haber dejado esa horrible época atrás, ja)

El caso es que, como ser primitivo del siglo XX,  creo que mis sueños son premoniciones y me los tomo en serio (sobre todo si me muero, claro… o si sueño que tengo una motoneta y me matrimonio -ver otra entrada del blog) En fin, el caso es que lo único que recuerdo es que yo moría mientras escuchaba esta canción:

En esa época cuando todo parecía producido en bollywood, se puso de moda esta canción. La única explicación que podemos formarnos para comprender el éxito de esta canción es que “bailar”, en los ochenta, era pegar los pies al piso y rebotar, en cambio, mientras uno bailaba la lambada, de pronto uno pasaba el muslo por entre los muslos de la pareja y ella por los de uno; había un arrimoncito por acá, unos roces por allá. Una maravilla para todo adolescente con comezones (que son todos, espero)

Yo era un puberto cuando apareció esta canción, pero un par de años más tarde, en un viaje escolar a un pueblito, donde seguía de moda esta canción (y seguramente está de moda todavía) una muchachona más grande que yo (dos años, creo) me enseñó las maravillas de la lambada.

El caso es que recuerdo esa historia cursierótica y cada vez que soñaba que moría oyendo la lambada, me daba ternura y añoranza, como los viejitos que anhelan un paro cardíaco en el acto (que asco me doy a veces) y que dicen “que bonito morir así” cuando no se imaginan cómo continúa la historia para el otro, quien, sin querer se vuelve en necrófilo por lo menos por un instante… pero, bueno, qué más da, si uno ya está muerto ¿no?

Pues ya no se me antoja morir oyendo la lambada. De hecho, ahora esta melodía es, para mi, como los temas con pianito o campanitas que ponen en las películas de horror para avisar que el/los personajes a cuadro están a punto de morir.  El otro día fui a comprar cosas para hacer mis famosos desayunos y, cuando estaba pagando, escuché la lambada a mis espaldas… un camión recolector de basura al que le habían cambiado el “pip – pip – pip” que suena para avisar que va de reversa, por la lambada. 

Terrible final el que me espera.

El pez por la boca se cae de bruces o “señor dentista, la sutura le quedó un poco larga”

Posted in mis historias cursis, pero reales on enero 22, 2010 by catemacostallion

Después de la última entrada a esta bitácora (la anterior, pobre, tan desafortunada y fea y gorda) abandoné este rinconcito de odio y miseria.  Sin embargo, la pena ajena que me llevó a abandonar mi blog (sí, claro, con eso de que la mayor parte de los bitacoristas que hablan de sí mismos cuentan aventuras que nunca sucedieron y escriben de sí como si fueran las personas que siempre soñaron ser, me permito separarme de mi personalidad bitacorista y también me permito darme pena ajena a veces) se disipó y ya estoy de nuevo acá porque hoy desperté intolerante, como casi siempre.

Para no aburrirlos y no parecer demasiado llorón, resumiré mi historia: sucede que un par de dentistas hicieron carpaccio con mis encías y, desde entonces no puedo hablar, fumar, beber cosas calientes y blah, blah blah ¿de qué se vive en esta situación? de nieve de limón. El amor a esta nieve se pierde en menos de un día (sobre todo en este agradable invierno) y entonces  uno se aventura a comer otras cosas ¿cuáles? lo que está a la mano: cosas blandas.

Lo malo es que, a menos de que uno quiera meter un rico estofado (o unos tacos o lo que sea) a la licuadora antes de comerlos o ser lo suficientemente afortunado de tener como pareja a alguien con problemas de reflujo y que tenga ganas de compartir la merienda al estilo gaviotas, no hay mucho más que comer que  las papillas de bebé. Y eso comí. Algo que hay que considerar es que TODAS son dulces. Ahora sigo teniendo hambre y estoy al tope de azúcar y por eso ha de ser que recuerdo una preciosa y cursi historia de mi adolescencia.

Tiempos de preparatoria, por supuesto. Quién sabe por qué la mayor parte de las primeras novias con quien estuve, eran adeptas a la religión católica y eso (traducido en la extraña ilusión por llegar al altar “de blanco”) hacían que la vida fuera tensa e incómoda y que hubiera horas de charlas de la liberación sexual, como si regresáramos a los años 60 o antes…  y besuqueos y arrumacos… y mucha paciencia.

En fin, en realidad a quien me enfrentaba era a su madre.  Un monstruo que tenía una imaginación muy activa (o con mucha experiencia) y que se imaginaba cuáles eran mis intenciones. No estaba errada, claro. Quizás se imaginaba más que lo que yo. Nunca lo sabré, ja.

El caso es que mi novia me traía tantas ganas como yo a ella. Un día fuimos temprano a su casa para aprovechar el tiempo que su madre estaría fuera. Dejamos las mochilas de la escuela en la sala y nos fuimos a su cuarto…

– Shhhh…  Ese ruido.

– ¿Qué ruido?

– Es el coche de mi mamá.

-No ¿será…?

-¡SI ES!

Un salto de terror y extrañamente ya estábamos vestidos, en nada, aparecimos en la sala y de pronto yo tenía en la mano una taza de café y un cigarro a medio fumar; ella estaba peinada y reía de algo que yo le contaba. La suegra entró a la casa y nos miró con esos  ojos chiquillos, mostrándome los dientes inferiores. Era un pequinés guardián de su niña. Traía unas bolsas del súper mercado y yo me levanté al verla entrar.

-Buenas tardes, señora.- le dije antes de hacer una sonrisota que iba de los caireles de un lado de mi greñero a los del otro lado -Déjeme ayudarla.- Creo que fue la primera vez que la vi abrir los ojos. La maldita arrugó la nariz y se fue a la cocina. Me volví hacia mi novia para que me explicara qué había pasado, pero la pequinesa ya la llamaba a gritos para regañarla.

Sabía que tendría que abandonar ese sitio cuanto antes, pero antes de hacerlo fui al baño al escuchar los primeros gritos que se compartían madre e hija (el camino era largo y el café haría que mi viaje fuera muy incómodo) ¿Cómo se había dado cuenta? ¿el olfato? no, para eso había sido el cigarro. Me llevé las manos a la nariz… apenas perceptible, no, no. Los gritos subían de intensidad afuera y me apuré a lavarme las manos para irme. Ahí frente al lavabo me di cuenta: ensayé la misma sonrisa que había hecho unos momentos antes y vi que entre mis dientes frontales, los grandes, estaba atorado un precioso pelo.

Sí, uno de esos.

Caray. Que mal recuerdo ahora que estoy recién operado de las muelas.

– mamá, cuando crezca, quiero ser un monstruo.

Posted in Uncategorized on marzo 4, 2009 by catemacostallion

– ¿por qué un monstruo, hijo?

– porque siendo un monstruo, podré hacer todo lo que no me dejas y lo que no me dejarás hacer hasta que llegue a ser grande.

Cuando yo llegué a la adolescencia, estaba de moda vestirse de negro, peinarse como palmera (palmera negra) y sentirse, como cualquier adolescente, fuera de la sociedad: lejos de la gente, diferente. Creo que ahora hay una tribu urbana similar, pero la desconozco, así que no haré comparaciones sin bases (por única vez, para variar).

El caso es que en ese entonces había un cierto amor por los vampiros (más si uno se vestía como palmera negra). Si pudiera regresar en el tiempo e hiciera una encuesta, la gente que quería volverse monstruo en ese entonces, hubiera querido ser un vampiro. ¿Por qué vampiro? bueno, si analizamos un poco a estos seres, veremos que son físicamente iguales a los humanos, incluso mejores porque han logrado congelar el tiempo en sus cuerpos y serán jóvenes por siempre (que una característica buena, porque yo a veces creo que mi espejo no es mío, sino que refleja a otro, más gordo, calvo y feo) pero ser inmortales también los aleja de la sociedad: nunca pueden estar con alguien porque, a la larga presenciarán su decadencia y muerte.

¿Cuál es su característica monstruosa? La dieta. Se han alejado tanto de los humanos, que pueden reducir la humanidad a una multitud de generadores de tacos de moronga. Ver a la humanidad como comida y no como la complejidad que un humano implica, los difrencia y los aisla: los vampiros están tan solos como se siente un adolescente y disfrutan al sufrir su soledad.

Por suerte, los vampiros han pasado de moda.

Otro monstruo que nunca fue tan hittero como el vampiro, pero creo interesante, es el Hombre-lobo o el personaje de historietas, serie de televisión y películas: Hulk.

En algún momento, sin poder controlarlo, se transforma físicamente en una bestia que rompe, destruye, mata. Sea la influencia de la luna o simplemente porque lo hicieron enojar, toda la furia reprimida sale de pronto, se olvida de esa parte consciente que lo tiene guardado en la vida cotidiana y hace lo que quiere (que, por lo general es masacrar todo lo que se le pone enfrente)

De niño quedé muy impresionado con una película que se llama “hombre lobo americano en londres”. Una película que se tambalea entre el horror, película de amor y un absurdo. En esa película aparece el fantasma del mejor amigo del protagonista-hombre-lobo pidiéndole que se suicide antes de que mate a más inocentes. Ese fantasma se vuelve la consciencia que atormenta al protagonista porque lo que hace, al liberar a esa bestia, está mal. Hulk tenía ese Pepe Grillo integrado y en la serie, cuando descubría que de sus jeans sólo quedaba un short digno sólo para la Daisy de los Dukes de Hazzard, se daba cuenta de que no podía seguir ahí y se iba a otro pueblo, a tratar de comenzar una nueva vida, con nuevas camisas y la esperanza de dejar de ser libre.

miserable monstruo, peor aún que el anterior.

Ahora veo que se han puesto de moda los Zombis. Cada año, en muchas ciudades de todo el mundo salen a las calles hordas de personas que van disfrazadas de zombis, hacen una especie de carnaval / marcha y van por ahí, disfrutándolo ¿por qué es esto?

Yo sufro de demofobia y cada vez que veo una multitud en un estadio, coreando canciones para su equipo favorito y portándose como animales salvajes: rompiendo el estadio (o lo que esté fuera de él), gritando, golpeando, agrediendo, … creo ver una toma de cualquier película de George A. Romero. No creo equivocarme en esta comparación: los zombis y las turbas furiosas padecen de lo mismo: la falta de una consciencia individual. ¿Cuál es la característica de cualquier zombi? que no tiene voluntad propia. En churrazos antiguos, los zombis eran comandados por algún genio maligno, ahora (sea por enfermedad, influencia extraterrestre o simplemente porque se levantan los muertos sin razón alguna) sólo van y rompen y matan y convierten a los humanos en otros zombis.

El zombi, sin posibilidad de curarse de su estado, nunca sentirá culpa por los destrozos que hizo (a diferencia de Hulk) y tampoco se sentirá solo: primero, porque no le importa, no tiene manera de darse cuenta de esas nimiedades; y segundo, siempre hay más zombis regados por ahí: si muerde a alguien, tendrá a alguien que lo acompañe.

Bueno, esa es la parte del zombi, por el lado del humano que se enfrenta al zombi, no hay manera de dialogar. En exterminio (28 days later) tienen a uno encadenado para estudiarlo y llegan a la conclusión de que no tiene remedio.

Al principio de la película uno de los personajes cuenta cómo vio a su hermana volverse “infectada”. El zombi es un monstruo que se parece a algo que conocíamos antes, en apariencia es humano, pero en realidad es un monstruo, cosa que es más horrible que ver a una botarga de cuatro metros, porque parece ser alguien familiar, incluso puede ser alguien a quien le tuvimos cariño, pero que, además de la apariencia, no queda nada más de esa persona.

¿cuál es la manera de lidiar con ellos? matarlos. El humano normal, el sano, debe matar a otro, al enfermo,  porque no hay alternativa. Eso, me parece, que es otro atractivo que tienen los zombis. No hay manera de arreglar a esta bestia, debemos terminar con ella. En las películas de zombis, matar a un ser humano por fin es aceptado. A los otros monstruos no, puedes hablar con el vampiro darketo y convencerlo de que desayune animales; puedes dialogar con el hombre lobo cuando es hombre y ponerlo en una jaula cada lunación, … El zombi debe matarse, no más.

Es decir, el zombi es una maravilla para ambas partes: el zombi como personaje se la pasa bien, es este ser librado de todo tapujo social y puede hacer lo que quiera (si tuviera líbido, seguro se la pasaría cogiendo); y el humano puede matarlo sin sentir remordimiento.

y entonces ¿será que los que apoyan la pena de muerte, en el fondo, creen que nuestro mundo es tan simple como una película de zombis?

la paternidad es algo que se otorga nomás por molestar

Posted in Uncategorized on noviembre 7, 2008 by catemacostallion

 

“tu mamá me ama” es una de las frases que más me han gustado siempre cuando de agraviar se trata. No tiene ninguna palabra altisonante y trata de romance, ternura. Un amor prohibido que era secreto hasta que se le manifiestó al hijo de la madre amadora con esta frase. El hijo (a) se convierte en el antagonista de este idilio y tal vez comienza el clásico dilema de la identidad del padre. No es de sorprenderse que haya varias versiones del mismo insulto a ese mismo “bajo impacto” como

-ah ¿quién hizo esta maravilla?

-tssss, tu papá.

detesto star wars. es bien sabido que (omitiré su nombre) se fusiló la fortaleza escondida de kurosawa, le puso focos de halógeno a los sables samurai y mandó al espacio la historia. los amigos que son fanáticos de ese churrazo argumentan que todo estaba en la cabeza de este hombre y que es, originalmente, una historia que abarca nueve películas y que blablabla ¿que a qué viene esto? que a mi me parece que el señor lucas fue improvisando como hacen los guionistas cuando una miniserie televisiva se vuelve un éxito y tienen que prologarla.

darth vader se enfrenta a luke y fácilmente lo vence, le corta la mano y, cuando lo tiene a su merced dice “luke, soy tu padre”. Ah, terrible momento de la historia que, de haberse contado en cualquier barrio de la ciudad de méxico, se hubiera comprendido como “te gané con una mano en la cintura, soy mejor que tú”, es decir, “¿ya viste quién ganó? tssss, tu papá, gueeeeey”. pero no, el pusilánime héroe de la trilogía (y su creador) se debaten en una telenovela donde el bueno y el malo tienen lazos de sangre.

Al final de todo, de eso no se iba a tratar este post, pero así lo dejo y mejor abordo el otro tema pasado mañana.

“para toda la vida es mucho tiempo” o “la tostada de pata me la llevo puesta”

Posted in mis historias cursis, pero reales on octubre 16, 2008 by catemacostallion

El post pasado terminó con ¿a qué sabe el humano?

Hace unos meses, jugábamos scrabble en una casa de fin de semana, a altas horas de la noche. Un amigo se vuelve hacia mi y dice con una sonrisa:

-tengo tanta hambre que podría comerte un brazo.

esa frase me inquietó un poco, pero al momento pensé “es vegetariano” y le respondí:

-no, no me comerías y si lo hicieras, te haría mucho daño.

-jijiji, es verdad.

seguimos jugando un poco y después de pensarlo un poco, le dije:

-pero yo sí podría comerte.

sonreí y él se espantó un poco.

A raíz de esta conversación pensé qué partes se podrían comer del ser humano y cómo se llamarían y encontré varios esquemas de cortes de carne para cerdo, vaca, cordero y demás. Un día que estaba desnudo en mi casa me descubrí dibujándome los cortes en mi costado ¿por qué no tatuármelo? he ahí la explicación al diagrama.

Lo que me detiene es saber con quién irme a hacer el tatuaje. Hace muchos años (ya casi 15) pensé que sería buena idea hacer tatuajes y me enteré que un amigo de la escuela los hacía (ahora es director de arte en filmaciones, muy talentoso el muchacho) le pedí que me enseñara y lo hizo. Me vendió barata la máquina que había hecho con un motor de rasuradora y alambres y me enseñó el oficio. Lo malo es que después de tatuar a todas las barbies de mis primas, mis uñas y algunas frutas, no había quién se ofreciera para que le plasmara algo en la piel.

“no cobro” decía, pero nada. pero no sólo era mi inexperiencia lo que asustaba a la clientela, resulta que no había tratadodelibrecomercio y las tintas costaban un dineral, además hay que tomar en cuenta que en ese entonces era estudihambre y todo parecía más caro. Así que ni modo, tocaba pelikan o rotring… En fin, nadie se animaba hasta que…

Entonces me llevaba mucho con otros dos amigos, para proteger sus identidades los llamaré UNO y DOS. el caso es que los tres habíamos conocido a una chica -ELLA- (hermana menor de una amiga mía de la primaria donde nos daban de comer cosas horribes) y nos había flechado. DOS era quien más posibilidades tenía de cualquier cosa con ella y un día que estábamos los tres con ELLA, les conté el problema de que nadie quería tatuarse conmigo. DOS dijo que él estaba dispuesto y acordamos una fecha para la intervención.

Ese día yo había quedado de verme con ELLA, quien vería a su mejor amiga en un café (quien me recordaría por esa tarde como un lindo leprechaun por la ridícula barba al estilo lincoln que usaba) para ir a casa de DOS. Llegué antes y me quedé con ellas bebiendo el peor café de coyoacán y bebí mucho. UNO estaba con DOS y cuando ELLA y yo llegamos a su casa. DOS empezaba a dudar, pero la presencia de ELLA hizo que se portara “como machito” y no dudara, incluso cuando descubrí que había olvidado la xilocaína en mi casa y había que anestesiar a cachetadón limpio.

bueno, DOS quería llevar su tatuaje en el omóplato, había elegido un ojo detrás de una cerradura (sí, eso quiso) y, después de hacer la transferencia del dibujo a su espalda, empezamos el trámite. Como DOS temía que en cualquier momento llegaran sus papás, fuimos al cuarto de servicio. No había buena luz, pero seguimos adelante. ELLA iba de un lado a otro mirando lo que yo hacía y luego para ver la cara de DOS.

 DOS no dejaba de moverse, temblaba con cada piquetín a pesar de que yo le había advertido que no lo hiciera. Mi pulso de café basura no ayudaba, la luz tampoco, la risa de UNO tampoco: todo mal.

Como una hora más tarde terminamos. “no bebas, no comas cerdo… blah, blah, en una semana ya lo puedes enseñar..” pero DOS no resistió. Le gustaba mucho jugar basketbol en su escuela y, en un partido reñido, decidió mostrar su tatuaje. Se quitó la playera y siguió jugando hasta que, mi primo clon (que en ese entonces no sabíamos del parentesco) se acercó a él, examinó mi trabajo y dijo:

-no mames, que chingón

-sí ¿verdad?

-es increíble el realismo, pero ¿por qué te tatuaste una tostada de pata?

a pesar de que me ofrecí para arreglarle el tatuaje, no aceptó. Después de unos seis intentos más (entre los cuales está el tatuaje que yo me hice) me di cuenta de que ese oficio no era para mi y lo abandoné. De nada, mundo.

desde “mamá, soy distinto a los demás” a “deme dos tamales de amor”

Posted in teorías para hacer un libro de superación personal (políticamente incorrecto on octubre 14, 2008 by catemacostallion

ayer veía los últimos capítulos de una serie harto pretenciosa que sólo me pone de mal humor: uno de los protagonistas le arranca la lengua a un enemigo suyo con los dientes. más tarde, ufanándose de ese acto, dice: “sabía a pollo”. Inmediatamente me di cuenta de que ese era uno de mis días de intolerante (7 de cada 8 )

respeto mucho los lugares comunes, pero no tolero que cada vez que hay que describir un sabor desconocido, el guionista gringo lo describe como “sabe como a pollo”. Así que no se moleste en comer nada nuevo porque, desde las ancas de rana, la coralillo o los sesos de chango de catemaco, todo sabe a pollo. quizás porque la receta secreta del coronel Sanders, el sabor más exótico de la comida rápida.

-¿qué es eso, papá?

-es el estómago de un cordero relleno de arroz, cosido en forma de cartera y cocido lentamente en agua para que se haga un caldo que agarre todo el sabor ¿quieres probar?

-sabe a pollo ¿verdad, papá?

En ese momento, alguien pierde el apellido.

en la escuela donde estudié el último año de primaria nos daban de comer, sí, me quedó un trauma perpetuo: cada vez que alcanzo a oler la grasa requemada de ciertos chagarritos de comida corrida, vomito o regreso en el tiempo a esas épocas salvajes de la preciosa escuela que era 1/3 activa. El director era poco menos que un dictador: enano, de pelo largo y bigote charro que, al lanzar su mirada de psicópata hacía que todos comiéramos sin repelar mucho por el sabor. No estoy de acuerdo con sus métodos, pero después de convivir con niños que no pueden comer cualquier cosa que no aparezca en un anuncio de televisión, comprendo que se ahorrara una larga negociación:

-ándale, pruébalo tantito

-no me gustaaaaa

-pero si ni lo has probado

-no quieeeeero

-sólo un poquito y te vas a jugar

-nooooo

esas negociaciones, que muchas veces terminan en “pónle catsup” (claro, pinche salsa que mata cualquier sabor que pudiera haber tenido el platillo) son las que hacen que el niño falto de atención gane su batallita, le hagan caso tooodos los presentes y que su paladar se estanque en el sabor a azúcar y jitomate

…paréntesis…

( ¿será que las actitudes anti-cierto tipo de comida son berrietas de los niños-adultos que buscan un poco de atención cada vez que uno va a la mesa con ellos?

-hola,

-hola, soy virgen

-ah, mira no me interesa coger contigo, en realidad estamos sentados alrededor de esta mesa de la sala de un amigo en común para charlar de cosas en las que tengamos cierto interés y me expongas tu punto de vista y yo te de el mío ¿estamos?

-sí, bueno.

-ahora, si es muy importante para ti tu nula vida sexual, charlemos.

-sí, es importante

-ajá, para mi también y a mi me gusta.

-yo creo que es inmoral

-que bueno, yo no

-y creo que deberías dejar de…

-yo creo que no. no me evangelices.

-es que hay otras maneras de que…

cada quien que haga de su culo un papalote y si quieren hablar de ello, que se atengan a escuchar a quienes no comparten su punto de vista.

Bueno, a eso no iba esta entrada, me dejé llevar por los sentimientos que me provocan “los seres especiales” que tienen que gritar a los cuatro vientos (lugar común) que son diferentes. Porque hay quien cree algo, lo practica y no tiene la necesidad de escupirlo cada vez que puede. se los agradezco: siempre habrá una ensalada en mis comidas que estará tan rica como los mamíferos, pescados o aves que prepare. )

…fin de paréntesis…

El asunto es que el personaje de esta serie televisiva dice que la lengua del enemigo que arrancó de una mordida “sabe a pollo” pues no lo creo, de hecho infiero que se acerca más el sabor al del cerdo. puede ser que el asunto genético (que se parecen en noventaytantos porciento a nuestro adn, bla, bla) tenga algo que ver, pero, calma ¿quién sabe a qué sabe?

la mujer que mató a su marido e hizo dos ollas de tamales con sus restos: manteca y guisado salieron del difunto (en salsa verde, me parece que fue)

No sólo eso, también hubo quienes para desaparecer a sus víctimas, los hicieron tacos de carnitas, no sé si con chicharrón y todo, pero de que había algo que daban como nana, buche o maciza, sí.

a lo que voy, pues, es a que, usaron la carne humana para hacer tamales (emulando al pollo) y carnitas (emulando al cerdo) pensando, claro, que los clientes no notarían la diferencia entre una carne y otra. ¿será que alguien de paladar refinado descubrió el famoso “gato por liebre”?

ahora, los sesos de chango que vendían en catemaco, no sabían ni a sesos de vaca, ni de cerdo. era un sabor muy distinto.

y eso de que sabe a pollo… que facilismo!

( si alguien cree en el karma, sépase que los changos casi hunden la lancha en la que hice el recorrido por el mismo lago y, si alguien cree más profundamente en el karma, sepan que, cuando le pregunté a google en qué iba a reencarnar, me dijo que en una haburguesa con queso o en una uña del dedo gordo de un pie. ni modo o, como dice el refrán, el que mata a balazos no muere a sombrerazos  )

…como el pato no sabe a lo mismo que el pichón o el pollo o el pavo, no creo que el chango sepa a humano y menos aún, a pollo.

el maravilloso mundo aspiracional o “su casa es casa”

Posted in Uncategorized on octubre 12, 2008 by catemacostallion

en la entrada anterior confesé haber escrito los horóscopos sexuales para 1998 en un programa amarillista. acto harto divertido, pues ponía mi imaginación a revolcarse en las fantasías que me podía inventar con las experiencias que tenía a la mano (bueno, cerca); sabía, además, que los productores, venidos de tierras más abiertas en cuanto al tema del sexo se refiere (ojo, libertad en algunos casos, otros estaban penados por la ley), hacían esta cápsula como un pequeño detonador para que la gente de este país se despabilara un poco (el terror por el sida fue una herramienta preciosa para que los grupos de derecha lograran hacer que la revolución sexual se hiciera unos pasitos para atrás ¡malditos sean!).

en resumen, comienza el programa familiar: mamá, papá, niño, niña, adolescente y a veces alguna abuela se reunían para tener su dosis de imágenes sangrientas antes de la cena y de las telenovelas, de pronto se topaban con algo que les incomodaba un poco. lástima que no pude ser tan hardcore como lo gore del programa, porque no se puede decir esto, ni aquello, ni que si acá, ni que si allá. la censura de cada época hace que las profecías estén enredadas y después tengan que ser interpretadas (cosa buena para el sexo si uno está dispuesto a experimentar).

en fin, el caso es que en mi oficio de escritor creo que he pasado por todos esos trabajitos que hacen el lugar común del escritor que malvive mientras espera a publicar la novela que lo mandará a la cúspide de la fama, a los premios literarios y blah, blah, blah. como ahora hago animación, ya no espero la fama de novelista, pero sí me he quedado con el recuerdo de esos trabajitos. “Se escribe ajeno” me sugirieron que fuera el slogan de la agencia de escritores que quería formar hace muchos años, cuando caí en la publicidad.

para eso nunca fui bueno, la verdad, pero tenía la intención de hacer dinero fácil y casarme (sí, aunque contradiga la entrada anterior) aunque descubrí que para eso de la publicidad no estaba hecho desde el primer intento.

llegó el primer cliente, una compañía de casas de interés social ávida de vender miles de cajitas de cartón. había que inventarles una nueva imagen. Llegó a mí la iluminación y les propuse un nuevo y precioso slogan “Su casa es casa” dilo en voz alta ¿ya viste el chiste? (…) tampoco se rieron los personajes de mercadotecnia de la empresa y entonces, con paciencia (porque habían hecho un contrato con la compañía) y con el tono que se usa en una escuela activa (lento, como se hace con el extranjero con quien uno trata de comunicarse, pero que hace que él se sienta estúpido) para explicarle al niño que acaba de prenderle fuego a su salón de clases que no está bien lo que hizo (se salió de control, no soy piromaníaco) me explicaron que lo que necesitaban era un lema que hablara bonito de su empresa, preocupada y comprometida con…

y luego llega el asunto de hacer los anuncios de prensa, se hace un llamado para elegir a los modelos y entonces, después de la pregunta que es obligatoria, me explican que el grupo racial que se usará es el “latino internacional” es decir, blanco, pero con el pelo negro; o moreno claro, pero con rasgos europeos; o moreno oscuro, pero con rasgos europeos y ojos claros ¿por qué? porque es “aspiracional”.

como el diccionario de la rae no explica lo que es “aspiracional”, tuve que entenderlo con el uso. para mi era como “es lo que la gente anhela y es con lo que la gente se identifica al mismo tiempo”. en este asunto de las casas vi que nada de lo que se veía en los anuncios tenía relación con lo que la realidad era.

con el paso del tiempo, me di cuenta de la gravedad de lo “aspiracional”. el sueño de lo que se quiere ser y lo que se es realmente se entremezcla y ya no se tiene nada claro. es como si ray charles odiara ser negro, supusiera que lo es, pero se escudara destrás de su ceguera para jamás desengañarse.

un tiempo me maravillé de ese fenómeno, descubrí que todo mundo vivía en el cuerpo de su aspiración y, que al no darse cuenta de la verdad, tomaban rumbos extraños para llegar a ese ideal. hablar de tal o cual grupo y desdeñar al otro; de tal o cual cosa y repudiar la otra. dejó de ser divertido cuando los temas se tornaron políticos o raciales y cuando la búsqueda de alejarse del otro grupo se volvieron cosa de odio.

todavía a veces escribo ajeno, quizás por eso no fue tan divertida esta entrada del blog y quizás por eso no soy tan ajeno a este mundo aspiracional que detesto.